Hilo rojo del destino, la leyenda japonesa

En todas las culturas del mundo podemos encontrar multitud de historias y leyendas que nutren, desde tiempos ancestrales, la memoria colectiva, que refuerzan el halo existencial propio y que ayudan a construir vínculos de unión que hacen más fuerte el sentimiento de pertenencia a un determinado lugar. Aunque parezca increíble, alrededor de la tierra podemos encontrar ejemplos similares en culturas milenarias que están separadas por miles de kilómetros, lo que acrecentar la creencia de que la casualidad difícilmente puede ser el motivo de tales coincidencias.

La leyenda asiática del cordón rojo del destino

La leyenda es un relato que narra el suceso de un acontecimiento, sobrenatural, natural, o mixto, transmitido a través de las generaciones de una manera oral, también cantando, o escrita, que por el camino a ido mezclando imaginario y realidad, llegando hasta nuestros tiempos acompañada de las historias que la abalan.

La leyenda del hilo rojo del destino, es una creencia que procede de Asia, no pudiéndose certificar el lugar exacto de donde nació. Está presente en muchos países asiáticos por lo que podemos encontrarla, entre otras, en las mitologías japonesa y china.

hilo rojo del destino la leyenda asiática

En ella se cuenta que entre dos o más personas, las une el cordón rojo del destino, que está presente aunque entre ellas existan kilómetros o años de diferencia, pues es un vinculo, de amor o de amistad determinado desde antes del nacimiento. Es una unión que no puede romperse, aunque pueda encontrarse más o menos tenso o enredado, salvando grandes distancias, por lo que esta simbología nos está diciendo que nunca se romperá esta relación, y que en un momento determinado llegará, de ahí que se pueda estirar en el tiempo y en la distancia, que pasemos al lado de esa persona y que aún no la conozcamos.

Cuando iba al instituto utilizaba una sola linea de autobús, me recogía al lado de casa y me dejaba a las puertas del centro. Siempre fui una persona dada a imaginar y algunas de las cosas que he imaginado no he podido olvidarlas. Una tarde de vuelta a casa, al tomar asiento en el bus, miré a las pasajeras mientras pensaba en la posibilidad de que allí dentro se encontrase la persona con la que compartiría mi vida, las chicas que ví, aún eran niñas, por lo que deseché la posibilidad, pero nunca olvidé aquel sentimiento. Muchos años más tarde conocí a mi pareja, soy algo mayor que ella, y lo más sorprendente, al hablar de nuestras vidas, conocí el hecho de que durante aquellos años habíamos utilizado la misma linea de autobús.

¿Casualidades de la vida, o cosas del cordón? me quedo con la leyenda del hilo rojo del destino y su significado, es mucho más bonita que la casualidad y me hace creer.

Existen varias versiones con el mismo hilo conductor, una de estas leyendas cuenta la historia de un anciano que habita en la cara oculta de la Luna y que se ocupa de encontrar entre las estrellas a aquellas almas predestinadas, que se unirán en la Tierra gracias a que él las ha unido a través de esta metáfora.

Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo : «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza. Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.

la leyenda japonesa del cordón rojo del destino

Una historia protagonizada por el hilo rojo del destino implica a un muchacho joven. De regreso a casa una noche, un niño ve a un anciano de pie bajo la luz de la luna (Yuè Xia lǎo). El hombre le explica al niño que él está apegado a su esposa destinada por un hilo rojo. Yuè Xia lǎo muestra al niño la joven que está destinado a ser su esposa. Al ser joven y no tener interés en tener una esposa, el niño toma una piedra y lo tira a la muchacha haciéndola huir. Muchos años después, cuando el niño se ha convertido en un hombre joven, sus padres organizan una boda para él. En la noche de su boda, su esposa lo espera en su habitación, con el tradicional velo que cubre su rostro. Levantando el velo, el hombre está encantado de descubrir que su esposa es una de las grandes bellezas de su pueblo. Sin embargo, ella lleva un adorno en su ceja. Él le pregunta por qué se lo pone y ella responde que cuando ella era una niña, un niño tiró le tiro una piedra que la golpeó, dejando una cicatriz en su ceja. Ella tímidamente lleva el adorno para cubrir su cicatriz. La mujer es, de hecho, la misma chica joven conectada al hombre por el hilo rojo que le exhibieron Yuè Xia lǎo atrás en su infancia, mostrando que estaban conectados por el hilo rojo del destino.

No conocía esta leyenda de unión hasta hoy mismo en la que me la encuentro entre los temas que mi jefa me pone para escribir, ahora mismo la estoy mirando aún no sabe que hablo de ella y de cuando era niña, en este artículo.

Yo soy de una tierra en la que habitan meigas y en la que tenemos un dicho, no se si existen o no, pero haberlas hailas.

Dibujos| Cachaldora

One Comment
  1. Teté (Auriensis)
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